"Soco de la Renta"

5/07/2010

LA MUJER QUE ADMIRO

 

“SOCO DE LA RENTA”

 

 

Doña Socorro Vivas Palma es originaria del barrio conocido como el 7 de Agosto, nació el 25 de julio de 1942, es hija natural y su madre fue la señora Manuela Vivas. Realizó sus estudios de primaria en la escuela “Héctor Pérez Martínez”, posteriormente en 1955 ingresó a la Escuela de Comercio “Longinos Apolinar Martín”, cuando contaba con trece años de edad; ahí estudió durante dos años.

 

A los 15 años de edad decidió dejar sus estudios para contraer matrimonio con Mario Balan Tun, dedicándose por completo a las labores domésticas. Su esposo se dedicaba a la pesca (hasta el día de hoy), por lo que les resultaba difícil mantener una condición económica estable. Sin embargo, Socorro tenía el gusto por aprender la costura y pensó que una vez sabiendo podía ayudar a contribuir económicamente para el gasto de la familia.

 

Comenzó a asistir a clases de corte y confección en una pequeña escuela que se llamaba “La Clavería” que estaba cerca del Casino de Campeche, las tomaba por las tardes después de haber terminado sus quehaceres. Desafortunadamente solo estuvo ahí por un año ya que la escuela fue cerrada y tuvo que buscar otra en donde seguir asistiendo, por lo que comenzó a participar en las clases de costura que se impartían en el DIF, estudiando aproximadamente también un año. Una vez que aprendió lo básico en cuanto a corte y confección comenzó a elaborar distintos tipos de vestuario.

 

“…estando viviendo en casa de mi suegra, doña Manuela Tun, quien tenía una pequeña máquina de coser, solía utilizarla para coser la ropa de mi familia y de algunas personas que comenzaron a darme telas para que les elaborara sus vestiduras. En esas épocas me descubrió una señora que era representante de una marca de cosméticos  quien me encargó su primer traje, era un disfraz para las fiestas de carnaval. Debido a que le gustó como le hice ese trabajo  me recomendó con la maestra Esperanza Burad, quien era la encargada de la coreografía de la Reina del Carnaval, “Chelo I”, de nombre Consuelo Rejón, quien me pidió hacer los trajes de la comparsa”.

 

A partir de ello y por su afición a la costura logró consagrase como modista a los 22 años de edad, cuando entonces tenía  cuatro hijos: Mario Alfredo, Aracely del Socorro, Teresita del Jesús y Rocío del Carmen. Para entonces ya contaba con varios clientes quienes al mismo tiempo recomendaban el buen trabajo de doña Socorro.

 

“…recuerdo que en esos tiempos ya tenía muchos clientes, principalmente gente del centro de la ciudad, y unas señoras a las que les costuraba me pusieron el sobrenombre de “Soco de la Renta” por el diseñador y modista Oscar de la Renta, claro que no me comparo a ese nivel, pero por que les gustaba mi trabajo me comenzaron a llamar así. Ahora todos me conocen así y son muy pocas las personas que me saben que me llamo Wilma del Socorro Vivas Palma”

 

Después de varios años de vivir con su suegra logró tener su propia casa, la cual se ubica en la calle Cantera, n. 16, en el barrio 7 de Agosto en donde ella tiene su pequeño taller. Ahí continuó su labor aumentando día a día sus clientes.

 

Su horario de trabajo es casi todo el día pues el trabajo y los pedidos de trajes y ropa había aumentado. La elaboración de los trajes de carnaval nunca lo aprendió en la escuela sino que fue por sus propios conocimientos que logró hacerlos.

 

Los trajes de carnaval que doña Socorro comenzó a elaborar eran de comparsas de reyes infantiles, juveniles así como la de los reyes de edad madura, eso representaba un arduo trabajo pues se ocupaba todo el día y parte de la noche para hacerlos.

 

“…Cuando me fueron conociendo más, mucha gente venía para que yo les hiciera sus Trajes. Mínimo eran treinta trajes de cada comparsa y de diferente diseño. Recuerdo también que en esos tiempos, como en los 70´s, cuando el programa Siempre en  Domingo estaba al aire, los reyes y  sus comparsas de Campeche eran invitados a participar en ese programa y lucían  los trajes que yo les hacía. También en los eventos que se realizaban en algunos lugares aquí en la ciudad, en los programas escritos aparecía mi nombre como  encargada del vestuario de los jóvenes del carnaval, así como en los periódicos”.

 

Debido a que doña Soco de la Renta se había convertido en una verdadera modista pronto comenzaron a frecuentar su pequeño taller algunas muchachas quienes querían aprender el arte de la costura. Entre ellas se mencionan a Tere, Mimí,  entre otras. Conforme fueron aprendiendo doña Socorro se dedicaba solo a trazar y a cortar las telas de los vestuarios que era lo más difícil,  y las muchachas hacían lo demás para dejar listos los encargos.

 

Todo el material que utilizaba para la costura de los trajes “lo conseguía mayormente en “Almacenes Polo, que era propiedad de don Polo Lara, se ubicaba en la calle 10 a lado de lo que era el Banco de México frente  la Mansión Carvajal. Siempre fui cliente frecuente de ese almacén porque era uno de los más completos y podía conseguir las cosas que necesitaba a menos costo”.

 

En cuanto a sus clientes, “la mayoría de ellos eran del centro de la ciudad, pues desde que comencé a costurar los trajes de carnaval muchas personas que estaban mejor acomodadas, o sea que tenían más dinero, fueron conociendo mi trabajo por lo que les gustó y desde entonces se hicieron mis clientes. Mucha gente eran y son mayormente esposas de hombres de negocios o políticos”.

 

Las épocas del año en que más tiene trabajo doña Socorro es cuando se acerca la Navidad, el carnaval y cuando los alumnos inician un nuevo ciclo escolar, ya que también le encargan una gran cantidad de uniformes de escuelas.

 

Para todo esto ha requerido de más herramientas de trabajo por lo que ha podido conseguir otras máquinas de coser y mejores que las que tuvo en un principio.

 

“Cuando inicié en este trabajo fue algo difícil para mí y mi familia pues no contaba con el dinero suficiente para comprar de una sola vez todo el equipo que necesitaba, así que lo tuve que conseguir poco a poco. Mi primera máquina fue la de mi suegra, que era pequeña, pero con el tiempo pude comprar otra mejor y así hasta conseguir otras”.

 

Durante el tiempo en que doña Socorro ha sido modista nunca ha tenido competencia, pero a pesar de ello siempre ha tratado de mejorar en su trabajo, además que esto ha sido su vocación desde que era una adolescente. Lo que sí ha recibido es el elogio de sus clientes quienes siempre le felicitan por su buen trabajo.

 

“En una ocasión me encargaron que  realizara un disfraz de caballo y el de un personaje de una caricatura que le llaman el Hombre de Hojalata, mis clientes pensaron que no saldría tal y como lo querían, pero cuando los terminé y lo vieron les encantó como habían quedado, pues eran muy parecidos a los originales. Realmente uno de las cosas importantes para mantener y tener más clientes es dejarlos satisfechos con el trabajo que te encargan y así hasta uno se siente bien”.

 

Hoy en día su pequeño taller cuenta con equipo de costura que consta de cuatro máquinas de coser y con cuatro personas, Nohemí, Rosa, Teresa y Lupita, que quieren aprender de las destrezas de doña Soco.

 

Doña Socorro Vivas Palma cuenta actualmente con 67 años de edad y con más de 40 años como modista, sin embargo, siente que todavía tiene mucho para dar en su trabajo y seguir complaciendo la demanda de las personas que requieren de su labor pues en la actualidad continua trabajando en las épocas fuertes como Carnaval, Navidad y Ciclos Escolares, pues gracias a este arduo trabajo ha logrado conocer gran parte del mundo y mantener en pie a sus hijos y su hogar.

 

Datos del Autor:

 

Nombre: Isaías Enrique Arjona Falcón

Edad: 29 años

Domicilio: Calle 49 no. 43 Barrio de Guadalupe

Tel: 8161173

Email: kikin19@hotmail.com

Ocupación: Historiador

Titulo de la Obra: Soco de la Renta

 

 


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